La narradora anónima construye su relato a través del recuerdo de una chica que ha admirado mucho: Olga Francisnes. Nos cuenta su relación con ella desde el principio hasta el final: la muerte de Olga que cierra también el relato. Parece ser un diálogo público con una Olga inventada ya que insiste a menudo para diferenciar la Olga interlocutora de la Olga real. Parece que Olga nunca habrá conocido su importancia en la vida de la narradora. La natación es también esencial: la narradora se pasa la vida entre la piscina y la Biblioteca en la que trabaja y parece que estas dos mitades constituyen su vida.

Esta novela es muy peculiar en la producción de Soledad Puértolas: se trata de una especie de fábula en la que los habitantes de la Tierra conocerían la fecha de su muerte desde el nacimiento. Tobías Kaluga, uno de los mensajeros de Dios, cuestiona aquella regla y desea modificarla. Los compañeros de Tobías se niegan entonces Dios le propone ir en la Tierra en busca de un humano que aceptaría ignorar la fecha en cuestión hasta su muerte y así, una vez llegado al Paraíso, después de su fallecimiento, podrían cuestionar la regla para todos los humanos pudiendo comparar la experiencia del humano voluntario con la habitual. La búsqueda de Tobías es muy larga (permite a la autora observar al mundo desde un punto de vista totalmente exterior, entonces, es muy interesante como estrategia literaria) pero termina por encontrar a Arturo Nizranín y la experiencia es un éxito: luego, todos los humanos ignoran la fecha de su muerte. Esta narración, verdadero cuestionamiento religioso, es muy sútil porque evita los lugares comunes al dar una percepción del mundo totalmente externa (a pesar del hecho de que el mensajero divino esté siempre encarnado: la primera vez en un hombre, Tobías Kaluga, y luego en una mujer Estrella Valmont). Soledad Puértolas busca nuevas respuestas a las preguntas que el hombre se hace desde el origen y propone una historia -como lo hizo con la condición humana con el cuento: El recorrido de los animales – que permitiría explicar lo inexplicable.

Aquella novela es una constante ida y vuelta entre El Saúco y Madrid. Se vuelve a encontrar « El Retiro » de Queda la noche y se tiene otra visión, la del pueblo acerca del escándalo del que es objeto. Como suele pasar en los escritos de Soledad Puértolas, le toca al lector investigar para tener una representación plural de los personajes. Cuatro capítulos presentan cuatro visiones del mundo que se entrecruzan. Primero, Antonio Cardús narra sus amores con Gracia, la mujer que siempre amará. Luego, Herminia Oliver da su opinión acerca de la vida de su hermana y de la suya: cuenta su encuentro con Olga Francisnes hasta su suicidio. Después, Guillermo Aguiar, con su mirada infantil, describe la separación de sus padres porque su padre iba a volverse a casar con Olga. Finalmente, Suzanne permite conocer mejor a Antonio dado que va a ser su vecina: heredó del piso de su tía Amalia Villegas.

En una novela a veces calificada como novela negra, Aurora se va de viaje a India con su amigo Mario un poco por azar y, después del viaje, cuando regresa a Madrid, se enfrenta poco a poco con las distintas piezas del puzzle del que formó parte en India. Todo encaja, todo resulta estar ligado al final. Hasta su primo Félix, que nunca ha pasado por la India está relacionado con Gudrún Holdein. El dicho: « El mundo es un pañuelo » podría resumir con humor esta gran novela que fue recompensada con el prestigioso Premio Planeta en 1989.

Un narrador anónimo que sueña con ser escritor como su padre, observa, conforme va haciéndose adulto, a su entorno. Primero, vive entre mujeres ya que su padre ha muerto y recibe las confidencias de las amigas de su madre. La llegada de su tío Enrique de México cambia su vida: va a dejar su cargo de profesor de universidad por un negocio. Vuelve a ver a Chicho Montano que se casará con su prima. A través de todo lo que cuenta, se insiste en la significación del título de la obra: el narrador llega a la conclusión de que, para aguantar la vida, hay que vivir en la mentira y todos los que lo rodean aplican esta regla.

Tres protagonistas componen los distintos relatos complementarios de esta novela en relación con la ciudad francesa, tienen tres edades distintas y son solitarios. Se relacionan sobre todo a través del personaje de Hélène que fue amiga de la madre de Pauline, objeto del primer texto, que es la madre de René, a quien se consagra la segunda parte y la madrastra de Lilly, hija del americano con el que se ha casado después del padre de René, cuyo viaje a Europa se narra en la tercera parte.

El narrador anónimo admira a los Lennox: son ricos, hermosos y extravagantes. Cuenta cómo, gracias a su amistad con Terry, llega a formar parte de esta familia. Se describe como escritor y, al parecer, su primera novela, acerca de aquella fascinante tribú, se encuentra entre las manos del lector. El aprendiz de escritor se construye a partir de lo que observa y escribe. Aquella novela iniciática es misteriosa porque la visión incompleta del observador que no consigue abarcarlo todo limita al lector.

Se trata de un homenaje al libro El largo adiós de Raymond Chandler del que la autora recupera los personajes pero sustituye el famoso detective Philip Marlowe por un joven escritor. Parece tener lugar en Estados Unidos pero no se nombran lugares. Sin embargo, los protagonistas tienen nombres americanos y Terry Lennox vive en Los Ángeles en la novela de Chandler. No se sabe a ciencia cierta si los personajes son extranjeros ni donde pasa la acción.

Soledad Puértolas obtuvo el premio Sésamo en 1979 por esta novela.

A partir de una comparación entre la obra de Soledad Puértolas y la obra del filósofo Vladimir Jankélévitch, la investigadora consigue, gracias a los conceptos imprescindibles creados por Jankélévitch, describir el sentimiento de déjà vu que recorre cada nueva obra de la autora que se une de una forma muy natural al conjunto ecléctico pero familiar de su obra.